El télefono de la casa sonó incansablemente.
Yo no podía contestarlo porque, en ese momento, hacía una llamada desde mi celular. ¡Ring! ¡Ring!
- odio el ruido de los teléfonos -.
Yo no contesté y mi llamada tampoco fue contestada.
¡Es tan díficil, en algunos casos, hablar con uno mismo!
martes, 13 de mayo de 2008
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1 comentario:
yo también odio esos ruidos horribles
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