El télefono de la casa sonó incansablemente.
Yo no podía contestarlo porque, en ese momento, hacía una llamada desde mi celular. ¡Ring! ¡Ring!
- odio el ruido de los teléfonos -.
Yo no contesté y mi llamada tampoco fue contestada.
¡Es tan díficil, en algunos casos, hablar con uno mismo!
martes, 13 de mayo de 2008
Lloro por dentro
- ¿Por qué lloras?
- No lo sé- suspiró en un sollozo- sólo sé que es una pena tremendamente profunda.
- ¿Cómo va a ser que tengas una pena profunda y no sepas de qué se trata?
- Por eso mismo sé que es honda. Es tan íntima, tan subterránea, tan secreta y esencial que ni yo tengo acceso a conocer su raíz, su lei motiv. Su causa me está velada, yo únicamente la lloro. Tal vez mejor para mí, si mi inconsciente me la mantiene oculta será para que no sufra tanto. Quizá moriría al saber los procesos en los que se ocupa mi interior sin preguntarme, él siempre tan ajeno, tan independiente. Quizá qué cambios, quizá qué muertes, quizá qué desprendimientos dolorosos. Todo lo que se desprende sangra. Y sangra por los ojos.En fin, mientras más profunda e inaccesible sea la pena, más tiene que ver con nosotros.
- ¿Puedo darte un beso?
- Sí
- Eres tan ficticia. Como si no formaras parte de este mundo
- Es que el mundo más real es el que a Dios se le olvidó crear. Ese mundo que se muere por nacer, pero que no nace para no morir. Dios gobierna sólo en el mundo que creó.
- ¿ y en el otro?
- Ah no, ahí nadie. Es que se sale de las manos. Tiene vida propia, y es incontenible. Se desborda.Tiene vida autónoma y se autoalimenta solo.
- Y cuando muere quien lo crea, ¿Qué sucede?
- Queda escrito. Y es caldo de cultivo para otros nuevos. Son niebla. Son niebla ambigua y difusa que no se decide a ser. Es lamentable que no tengan existencia ontológica.. por eso se apoderan de gente ( gente que cree que los crea) y se asientan en ella con tal fuerza, con tal determinación. No saben cómo sobrevivir, o nosotros no sabemos cómo lo hacen, tienen sus métodos secretos.
- ya no estás llorando
- Sí, pero no se ve.
- No lo sé- suspiró en un sollozo- sólo sé que es una pena tremendamente profunda.
- ¿Cómo va a ser que tengas una pena profunda y no sepas de qué se trata?
- Por eso mismo sé que es honda. Es tan íntima, tan subterránea, tan secreta y esencial que ni yo tengo acceso a conocer su raíz, su lei motiv. Su causa me está velada, yo únicamente la lloro. Tal vez mejor para mí, si mi inconsciente me la mantiene oculta será para que no sufra tanto. Quizá moriría al saber los procesos en los que se ocupa mi interior sin preguntarme, él siempre tan ajeno, tan independiente. Quizá qué cambios, quizá qué muertes, quizá qué desprendimientos dolorosos. Todo lo que se desprende sangra. Y sangra por los ojos.En fin, mientras más profunda e inaccesible sea la pena, más tiene que ver con nosotros.
- ¿Puedo darte un beso?
- Sí
- Eres tan ficticia. Como si no formaras parte de este mundo
- Es que el mundo más real es el que a Dios se le olvidó crear. Ese mundo que se muere por nacer, pero que no nace para no morir. Dios gobierna sólo en el mundo que creó.
- ¿ y en el otro?
- Ah no, ahí nadie. Es que se sale de las manos. Tiene vida propia, y es incontenible. Se desborda.Tiene vida autónoma y se autoalimenta solo.
- Y cuando muere quien lo crea, ¿Qué sucede?
- Queda escrito. Y es caldo de cultivo para otros nuevos. Son niebla. Son niebla ambigua y difusa que no se decide a ser. Es lamentable que no tengan existencia ontológica.. por eso se apoderan de gente ( gente que cree que los crea) y se asientan en ella con tal fuerza, con tal determinación. No saben cómo sobrevivir, o nosotros no sabemos cómo lo hacen, tienen sus métodos secretos.
- ya no estás llorando
- Sí, pero no se ve.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
