Apoyó el codo sobre la mesa, y mordiendo con desmedro las comisuras de su boca, se limpiaba las lágrimas ensangrentadas que tiñen, que manchan, que corrompen, que envilecen. Y esas lágrimas se evaporaron sin piedad, a ella le habría gustado que se impregnaran en la almohada, pero no. Ellas son traidoras y no dejan rastro. Sus ojos no pudieron brillar desde entonces, una fina seda roja impedía cualquier tipo de dulzura en su mirada. Es la mirada de quien perdió la ingenuidad.Le habían disparado en la esperanza. Le habían hecho tanto daño.Las imágenes se volvieron piezas, y en un comienzo luchó por ordenar los fragmentos de realidad. Al lograrlo, la invadió un mareo insoportable, y de repente sólo recordó en blanco y negro. Mas tranquila, ese día olvidó su rostro, y el recuerdo se reproducía del cuello hacia abajo. Las voces se volvieron difusas, y sólo escuchaba susurros casi imperceptibles que no se esmeraba en comprender. De pronto, las figuras eran difusas, y su retina no lograba transmitirlas con enfoque.Ya ni siquiera tenía visiones, se había olvidado de dónde habían salido esas imágenes.“ ¿Sabías que el ser humano logra defenderse del recuerdo doloroso a través de artimañas del inconciente? Es increíble como la naturaleza se encarga de bloquear y borrar ciertos archivos del cerebro para que caigamos varias veces en el mismo error. Menos mal para la reproducción, ¿quién volvería a enamorarse si recordara cuánto sufrió?” – le comentaba su amiga en un bar- “ ja, ja, ja, que loco”, respondió ella con fingido interés, y juraba haber visto flashes similares en una película.
domingo, 11 de noviembre de 2007
Recuerdo en degradé
Apoyó el codo sobre la mesa, y mordiendo con desmedro las comisuras de su boca, se limpiaba las lágrimas ensangrentadas que tiñen, que manchan, que corrompen, que envilecen. Y esas lágrimas se evaporaron sin piedad, a ella le habría gustado que se impregnaran en la almohada, pero no. Ellas son traidoras y no dejan rastro. Sus ojos no pudieron brillar desde entonces, una fina seda roja impedía cualquier tipo de dulzura en su mirada. Es la mirada de quien perdió la ingenuidad.Le habían disparado en la esperanza. Le habían hecho tanto daño.Las imágenes se volvieron piezas, y en un comienzo luchó por ordenar los fragmentos de realidad. Al lograrlo, la invadió un mareo insoportable, y de repente sólo recordó en blanco y negro. Mas tranquila, ese día olvidó su rostro, y el recuerdo se reproducía del cuello hacia abajo. Las voces se volvieron difusas, y sólo escuchaba susurros casi imperceptibles que no se esmeraba en comprender. De pronto, las figuras eran difusas, y su retina no lograba transmitirlas con enfoque.Ya ni siquiera tenía visiones, se había olvidado de dónde habían salido esas imágenes.“ ¿Sabías que el ser humano logra defenderse del recuerdo doloroso a través de artimañas del inconciente? Es increíble como la naturaleza se encarga de bloquear y borrar ciertos archivos del cerebro para que caigamos varias veces en el mismo error. Menos mal para la reproducción, ¿quién volvería a enamorarse si recordara cuánto sufrió?” – le comentaba su amiga en un bar- “ ja, ja, ja, que loco”, respondió ella con fingido interés, y juraba haber visto flashes similares en una película.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario