martes, 21 de agosto de 2007

Sueñan las pulgas con comprarse un perro

A veces, la segunda cara resulta ser mejor aun que la primera. Porque la segunda cara sonríe, gesticula, habla y mira con ojos nuevos de niño. Con esa mirada que tiene ganas de descubrir siempre. Las palabras e imágenes de la primera cara, le crecen de todas partes a la segunda. La segunda cara ríe y se pone seria, se despista y cuenta historias. La segunda cara inventa.Incluso en días como hoy, en que la segunda cara tiene torcido el gesto y los ojos cansados que miran al suelo, es todavía mejor que la primera. Así que entre click y click de raton laboral , me entran ganas de llamar a su ventana de letra y proponerle que busquemos la mirada que se le ha hundido hoy en el fondo de las pupilas. Lanzarla un flotador en forma de patito o pescarla con sedal.Entre click y click de tedio escolar pienso en ese golpe definitivo que nos hará muy ricos y muy felices, que nos divertirá pensar. El golpe definitivo que nos llevará derechitos al frenopático de alguna prisión de la que nos fugaremos a través de un tunel que viene de lejos y nadie conoce. Uno cavado por generaciones con ganas de escapar.

Un tunel con el olor a café de las cucharillas solidarias que lo modelaron.
Construido con las ganas anónimas que todos tenemos alguna vez de jugar.

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