No respires tan fuerte, porque pueden oírte. Pueden seguir el sonido de tus pasos y saber donde te ocultas. Ellos saben que te escondes por temor a una mujer que te robó el alma. Te cubres con sonrisas y mucha gente, para que ella no note que estás solo. Y estás solo porque la buscas en cada persona que conoces, y no la encuentras. No quieres verte tan patético ante sus ojos. Tampoco quieres olvidarte de su rostro ¿la amaste? No sé, no lo podría asegurar; pero te hacía feliz. Y te volviste adicto a la felicidad que ella te causaba. Ya no podías escapar. Por eso ahora todo es tan oscuro, porque no hay héroes en tu historia para salvarte . Solamente aquella mujer que te volvió loco.
. A Francisco Pizarro
jueves, 30 de agosto de 2007
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