Las decepciones son como las mariposas y las luciérnagas...tan bellas en su reboloteo y poéticas cuando se plasman en cualquier rama del arte..pero si las vez a travéz de un vidrio..estáticas y posadas sobre él, te das cuenta que no existe en el mundo ser más horripilante que ellas. Insectos temibles y asquerosos. Las decepciones son también..como tomar una rosa. Son inexorables e ineludibles si se quiere conocer alguna vez lo hermoso. Lo bello exige y obliga la decepción para ser vislumbrado. De esta manera se consolaba ella mientras caminaba a tomar el bus de vuelta a su ciudad. Era el precio que tenia que pagar( se decia mientras caminaba con paso regular hacia la estación) por haber rozado la felicidad. Valia la pena? Cuantos sentimentales habrian dicho con la certeza de un sueño que si.. .qeu si era meritorio el sufrimiento tras haber experimentado el goce de la felicidad. Ella no lo pensaba asi...no era esa clase de románticas que anhelan la desventura por el ser amado. A ella no le gustaba sufrir...y mientras pensaba esto hilvanaba letras sinceras para después escribirlas en su cuaderno. Apresuro el paso a fin de que no se le olvidaran las fabulosas lineas que había creado..pero desaceleró la marcha al acordarse de que su memoria era minuciosa y fotográfica. Pero eso no la alivió..le dio rabia.. podía recordar con detalle cada suspiro...cada silaba..cada mirada y cada lagrima, podía recordar todos los momentos tristes que había vivido. Y para peor, era tan enferma que los repasaba una y otra vez, adentrando incluso en las nimiedades del recuerdo. Eso la torturaba, pero seguía haciéndolo a destajo. No podia creer que así se manifestara su contradicción humana. No le gustaba sufrir pero se provocaba el sufrimiento voluntariamente...probablemente no habría otra manera de escribir, se decía.
Cuando estuvo ya en el bus de regreso, cerró los ojos e imaginó el paisaje con tintes de años atrás, cuando no estaba pavimentado, y cuando aún se podían encontrar girasoles escondidos en el bosque. Era mágico, sin duda. Entonces se acordó de quien había sido motivo del viaje. Querías darle una sorpresa, y secretamente habías traído una maleta grande, muy grande, como para nunca más v… Pero no encontraste el lugar, ni a quien fueras a buscar de tan lejos. Era otro sitio, y esa persona figuraba recorriéndolo con otra del brazo, como solía hacerlo con ella. Incluso le había prestado su chaqueta por el viento, y la cobijaba. Reían por la ráfaga que enredaba sus pelos, haciéndolos jugar.Ese lugar ya no existía, sólo se preservaba puro y virgen en tu retina… pero el tiempo iría destiñendo los colores, olvidando esquinas, reemplazando bancos, hasta desaparecer. Al menos eso te gustaba creer. No, mentira, no querías creer que lo único que te quedaba de tu felicidad se evaporara con los días. Lo resguardarías sí, lo protegerías, sí... eso harías.Cuando llegó al terminal.. se sacudió el pelo.. se hizo una cola y en tono irónico recordó aquello a lo que debiera haber hecho caso desde el principio: “ En Macondo comprendi, que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. (peces de ciudad)
Nota: En la versión de Ana Belén se usa Macondo..en la original de Sabina se usa Comala..Pero Comala me parece más triste..aunque sea la ciudad del recuerdo ambulante. Me gusta más pensar en un lugar imposible como macondo y que no se paresca al infierno. (Gusto personal). Independiente de esto, Juan Rulfo es un genio(L), que se sepa que jamás he pensado lo contrario.
PD: Sé que debo aprender a no usar esos puntos (...) , por otra parte creo que es la vez que escribo con menos faltas de ortografias aunque debo reconocer que el word hizo lo suyo
Jalea de Frambuesa, Reina de la isla de ajedrez desde donde los planetas se ven al revés

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