domingo, 26 de agosto de 2007

Dichosos los incendiados

Este microcuento, inspirado en monserrat avilès: Una pequeña duendecilla.Una persona muy especial



Aquella niña de ojos negros era llamada desafortunada por ser un imán de situaciones retorcidas. La perseguían personas sacadas de cuentos de Poe: mezcla de poetas y locos, de depresivos y genios, de sonambulos despiertos. Entre más huia, mas atrapada se encontraba dentro de aquellas murallas con vestidos de princesas incendiadas. Ella no quería quemarse pensando que moriría, pero ¡cuan equivocada estaba!, definitivamente no lo haría.

Una vez le conté la historia sobre la existencia de dos tipos de personas: las que se incendiaban y las que no. Ella me advirtio que jamás se quemaría. Yo me reí de su tierna ingenuidad, porque nadie elige que quiere ser, sino quien debe ser. Ella observó un instante los jardines de girasoles que la rodeaban y se dispuso a no seguir escapando. En ese mometno comenzó a incendiarse y yo sonreí.

Por fin podríamos ir a tomarnos un café.

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