
Nuestras vidas se conforman de silencios, o de la falta de estos… y aunque el silencio en sí tenga sólo una manifestación… hay tantos tipos de silencios que me faltarían dedos y teclas para nombrarlos siquiera El silencio incómodo, es ese que se produce cuando las palabras que lo precedieron fueron mera distracción, mero desvío, netamente una cordialidad, el silencio provoca un penoso sentimiento de desagrado, con conciencia que la otra persona está en la misma situación, eso lo hace más agobiante, casi asfixiante, dan ganas de salir corriendo. Definitivamente es cuando dos personas no tienen una intimidad forjada entre ellos. El silencio más lindo, es el que predomina cuando las expresiones vocales dejan de ser necesarias, dejan de ser expresivas, porque se produce algo inefable, algo más medular, algo tan profundo que pareciera que lo vas a destruir si lo quiebras. Es cuando pones a prueba las transmisiones telepáticas de las que todo el mundo habla, es cuando pones a prueba la sincronía, es cuando la comodidad empieza a darte miedo, porque significa ineludiblemente el asimilar al otro dentro de tu ser, y dejar que te asimile. Es crear un vínculo que probablemente te traiga problemas (problemas que quieres, y que disfrutarás) El silencio tras un descubrimiento propio, o tras el de otro, necesitamos un lapso para discernir y desgranar la idea en nuestra mente y ojalá quede tiempo para procesarla por el corazón también. Ese silencio es fructífero para el alma y el intelecto, ese silencio no tiene otro fin que enriquecerse y nutrirse con lo nuevo. El silencio del impacto es ese en el que supuestamente analizas lo que sucedió en tu cabeza, pero la verdad es que sólo te repites y te repites las palabras, o el acto que acaba de pasar, como para creértelo, como para acostumbrarte, como para ordenarte y encajar tu cerebro en el mismo sitio de nuevo, todo se te descuadra cuando pasa algo inesperado. El silencio de las lágrimas… ese pestañar que desvela el verdadero color de tus ojos mientras las imágenes de afuera se empañan, para que veas con precisión las imágenes que se dibujan dentro.. de pronto ya se humedecen y puedes percibirlo sensitivamente, se vuelven tan sensibles que la brisa les hace daño si los roza…y esas caen con delicadeza, muy graciosas, coqueteando con tus mejillas, y dejándote ese saborcillo salado en los labios. Es un taciturno y acallado desprendimiento de las que tanto duelen, y no dejan marca alguna visible ¡ y no dejan marca las mariconas!, para que no puedas odiarlas, ni pegarles, ni romperlas, ni quebrarlas... No... Ellas se van solas, porque ya cumplieron la triste tarea de entristecernos… Y ese silencio delicioso que hay cuando estás tras el celular… hay muchos más... pero no estoy de humor para seguir...

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