miércoles, 23 de mayo de 2007
Desapareció
Sí, algunos dicen que desapareció. Hay quien cree que se hizo lluvia fina e incesante. De esa que te golpea al oído y te invita a la lectura, un café y un cigarro de los fuertes. Hay más inverosímiles que aseguran que murió de melancolía. Yo conocía a alguien que conocía a alguien que había escrito y ratificado sobre esa posibilidad en una croquera negra.Hay quien jura haberla visto evaporarse de tanto llorar. Pero yo tengo mi propia versión:Ella está en quien mendiga un poco de amor entre la frialdad colectiva.Ella está en un callecita en el centro, no recuerdo bien su nombre pero no me cabe duda que existe.Una vez la sorprendí zurciéndose pedazos de alma que a otros no servían. Le pregunté porqué lo hacía y habló algo sobre recuperar algo de lo que había regalado a granel. Me dio pena e intenté abrazarla. Me escupió rebeldemente.Dijo algo sobre que la lástima no es un sentimiento puro.Decepcionada vuelve a la realidad, se para recogiendo los fragmentos de almas, la aguja y el hilo de coser barato. Sin decirme nada comprensible se alejó tambaleándose entre los faroles. Se torció levemente para mirarme. Y yo desconcertado bajé la vista al asfalto. En esto a ella le cae un lagrimón rojo y yo avergonzado alzo la mirada.Y ahí fue cuando lo vi, en la vagabunda en harapos. Frente a mis ojos despliega sus alas tristes y emprende un vuelo mohíno y sombrío hacía donde pertenece, hacía donde no existe el dolor.déjenme compartir algo que me robó una sonrisa...Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros.Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo: - Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?- Yo no - respondió el otro- ¿Y usted?- Yo sí - dijo el primero y desapareció.George Loring Frost
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